
En la mayoría de los casos, el prolapso rectal en los niños tiende a resolverse espontáneamente. De no ser así, se aconseja acudir al médico y volver a introducir manualmente la mucosa cada vez que salga, enseñándole al mismo tiempo al niño a no efectuar esfuerzos abdominales excesivos, sobre todo durante la defecación.
En los adultos, lo primero y más importante es tratar la estipsis adoptando una alimentación rica de fibras, bebiendo también mucha agua durante el día y evitando pasar demasiado tiempo en el WC durante la defecación.
Además de esto, según el nivel de gravedad del prolapso, hay diferentes terapias que pueden adoptarse:
- si el prolapso rectal tiene dimensiones pequeñas, puede tratarse ambulatorialmente;
- si, en cambio, se trata de un prolapso rectal total, será preciso recurrir a una operación quirúrgica.